Chávez, diez años en el poder

De militar “golpista” a presidente por el voto popular, Hugo Chávez superó un ambiente político que no conocía, y desbarató el sistema bipartidista venezolano, con una de las campañas más exitosas de la historia política del país.


El 7 de diciembre de 1998 las planas de los diarios venezolanos era más o menos la misma: “Hugo Chávez presidente”. En radios y televisoras la noticia era desplegada con profusión, y en algunos casos con inocultable simpatía. Muchos medios y algunos de los periodistas más importantes del país habían apoyado a Chávez al final de su campaña. Para ese día no resultó una victoria sorpresiva, aunque pocos meses antes de las elecciones nadie habría apostado que triunfaría. A principios de aquel año la favorita para el cargo era Irene Sáez, la bella y exitosa alcaldesa del municipio caraqueño de Chacao, y para los venezolanos una muy recordada ex Miss Universo. Según cifras de la encuestadora Datos publicadas en el diario El Nacional a mediados de febrero del 98, Saéz contaba con el 39% del apoyo popular, mientras que Chávez tenía apenas el 14%. Un caudillo fallido

La centro izquierdista Acción Democrática (AD) postulaba a Jesús Alfaro, el todopoderoso pero poco carismático secretario general, apoyado “el Caudillo” por el ferreo control que ejercía del aparato partidista.

Partidarios de Chávez en campaña electoral

En 1998, la de Chávez no resultó una victoria sorpresiva.

Por aquellos días un reputado analista muy cercano a AD me aseguró en una conversación tras bambalinas que pese a su poco carisma “Alfaro es el mejor candidato de AD desde Betancourt”.

Se refería a Rómulo Betancourt el primer presidente de la era democrática y considerado como “el padre de la democracia venezolana”. Eso antes de que llegara Chávez y se alteraran muchos de los referentes de la historia reciente del país.

De hecho durante la campaña, Chávez y los suyos negaban que los “cuarenta años” pudieran considerarse democráticos. Para ellos lo existente era un pacto de élites que había que eliminar.

En unas polémicas declaraciones Chávez prometió que al llegar al poder iba a “freir la cabeza” de los adecos, los militantes de AD

Los adecos respondieron con una campaña en la que trataban de identificar a Chávez por su origen militar con un tradicional “gorila” suramericano, o presentándolo como un “comunista”, por las buenas relaciones que había cultivado con el gobierno de Cuba, país que visitó apenas salido de la cárcel.

De “golpista” a candidato

Era natural que Chávez no tuviera simpatía alguna por los llamados partidos del estatus. Tras varios años conspirando dentro de las Fuerzas Armadas, en febrero del 92 intentó un sangriento golpe contra el presidente Carlos Andrés Pérez.

Irene Sáez

A principios de 1998, Irene Sáez era la favorita en las encuestas para ganar la presidencia.

Por ese acto de sedición estuvo encarcelado casi dos años, hasta que en marzo de 1994 el presidente Rafael Caldera sobreseyó su causa y la de sus seguidores, sin que quedaran consecuencias legales ni rastros en su hoja de carrera militar.

Así Chávez, dado de baja del ejército, salió de la cárcel y empezó a meterse en la política, al principio sin mucha convicción y sin muchos seguidores, dicen quienes en ese entonces le eran cercanos.

Predicaba un discurso anti-sistema, de abstención, hablaba de convocar a una Asamblea Constituyente y de la formación de un “gobierno bolivariano de salvación nacional”.

Finalmente se alejó del abtencionismo, dejó de exigir la renuncia de Caldera y se dedicó a recorrer el país en una campaña que al principio no tuvo recursos, pero que al final exhibía una envidiable organización y logística que le suministraron muchos empresarios.

Se invierten los polos

Para mediados de noviembre la situación había cambiado tanto que Irene Sáez decía estar dispuesta a declinar en sus aspiraciones a favor de la formación de un “polo democrático” opuesto al “polo patriótico” que apoyaba a Chávez.

Para esa fecha ya Chávez tenía el 42% de la intención de voto y Saéz se había desimflado hasta sólo un 3%.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela, y el ex presidente cubano Fidel Castro

Chávez forjó relaciones muy cercanas con el ex líder cubano Fidel Castro.

Entre los dos estaba Enrique Salas, gobernador de Carabobo y líder de Proyecto Venezuela, quien lograba el 36% de la preferencia electoral

En pocos meses el discurso de Chávez y sus grandes dotes de comunicador había logrado interpretar la insatisfacción de grandes sectores con el sistema de “los 40 años” o “la IV República” que percibían como corrupto e ineficiente.

En cambio, para los partidos tradicionales el final de la campaña fue como el desenlace de una tragedia griega. Saez quedó sin partido y se truncó su sueño presidencial y el “Caudillo” Alfaro fue expulsado de la AD que antes controlaba a su antojo

Un “polo democrático” trató de nuclearse en torno a Salas, pero ya se había perdido mucho tiempo y terreno frente al fenómeno electoral que era Chávez.

Al final Chávez obtuvo el 56,45% y Salas 39,49%. Había empezado “la era Chávez” en la política venezolana.

Lo de “freir las cabezas” a la dirigencia política quedó como un metáfora, pero la elección de Chávez significó el cataclismo final para el bipartidismo venezolano que ejercían AD y los socialcristianos de Copei.

Diez años despúes no se han recuperado.

BBC Mundo

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