La colombiana que volvió a nacer

Claudia Castillo, la primera persona en recibir un transplante de tráquea por medio de la técnica de ingeniería de tejidos y del uso de sus propias células madre, le dijo a BBC Mundo que llegó a perder las esperanzas de llevar una vida normal.

“Es un sueño convertido en realidad porque pensé que no iba a poder salir de esta pesadilla, pero he salido y voy a terminar de hacerlo poco a poco”, dijo Castillo.

El rostro de esta colombiana de 30 años de edad está en la portada de varios periódicos del mundo. Su historia es contada en diferentes idiomas por las radios y las televisoras de muchos países. “Es un poco difícil de asimilar. Sabía que iba a ser noticia, pero no de esta magnitud”, señaló Castillo. La ciencia ha volcado su atención hacia ella y hacia el Hospital Clínico de Barcelona, donde se realizó por primera vez un transplante de tráquea sin la necesidad de usar fármacos de inmunosupresión.

Claudia Castillo
Todo no ha sido gloria, ha sido un gran esfuerzo, han sido días de dolor, de pasarla mal

Estos medicamentos son usados para evitar que el paciente rechace el órgano o tejido donado.

Pero, en el caso de Castillo, los médicos, dirigidos por el profesor Paolo Macchiarini, lograron “engañar” al organismo de la paciente para que aceptara el nuevo órgano.

“Ha sido un proceso espectacular puesto que mi vida ha cambiado mucho”.

Limitaciones

Debido a una tuberculosis que padeció, Castillo sufrió un severo daño en el pulmón izquierdo que le impedía respirar apropiadamente.

Actividades tan básicas como hablar, mantener una conversación, subir escaleras o caminar, se habían convertido en verdaderas hazañas para Castillo.

Sin embargo, pese a que la noticia de la cual Castillo es protagonista genera optimismo, la paciente no olvida lo que vivió antes de llegar al quirófano en junio de este año.

“Todo no ha sido gloria, ha sido un gran esfuerzo, han sido días de dolor, de pasarla mal. Es ahora cuando empiezo a sentirme que voy a volver a empezar una vida normal”, señaló Castillo, quien corrió el riesgo de perder el pulmón izquierdo.

“Hace cuatro años el doctor me dijo que en principio tenía que optar por ser una mujer enferma, porque la operación en ese momento representaba un riesgo muy alto y no tenían nada claro”, relató durante la conversación con BBC Mundo.

Miedo

El procedimiento que dirigió el doctor Macchiarini era absolutamente inédito en humanos; antes sólo se había practicado en cerdos.

Doctor Paolo Macchiarini. Cortesia del Hospital Clinico de Barcelona
Le agradezco (al doctor Paolo Macchiarini) todo lo que ha hecho por mí. Gracias a él y a su equipo estoy aquí, viva y contándolo
Claudia Castillo

Tras recibir toda la información sobre la operación, Castillo, con el apoyo de su familia, optó por poner su vida en manos de los médicos del país en el que ha vivido desde hace nueve años.

“Tuve mucho miedo, pero estaba informada de todo lo que podía pasar con este procedimiento y tomé la decisión”, le dijo a la BBC.

El 12 de junio es para Castillo un día inolvidable.

“Lo recuerdo como si hubiese vuelto a nacer (…) Apenas desperté de la anestesia, pude respirar normalmente y eso es un gran cambio”.

Agradecimiento

La paciente le dijo a BBC Mundo que se siente orgullosa del grupo médico que la atendió y cuando se refiere al doctor Macchiarini, se queda “sin palabras”.

“Le agradezco todo lo que ha hecho por mí. Gracias a él y a su equipo estoy aquí, viva y contándolo. Pero, también gracias a mi fuerza y a mis ganas de vivir”.

La gratitud también se extiende a la familia del donante de la tráquea.

“Quien me esté escuchando, doy muchas gracias porque donaron esa tráquea y a raíz de ese órgano se le pudo dar vida a otra persona. Desde aquí digo que ojalá todo el mundo hiciera lo mismo, que donaran sus órganos para poder dar vida”, dijo, en entrevista con la BBC.

Más vidas

Pero la vida de Castillo no ha sido la única que ha cambiado.

Claudia Castillo con sus hijos
Ojalá todo el mundo hiciera lo mismo, que donaran sus órganos para poder dar vida

Como explica la paciente, sus hijos -Johan, de 15 años, e Isabella, de cuatro- ya no tienen que ver a su madre recluida cada 15 días en el hospital y cada día más delicada.

“Ahora, al tenerme en casa y ver que cada día las cosas van mejorando, están muy contentos”.

Al final de la conversación con BBC Mundo, Castillo exhortó a las personas con serias dolencias a no perder la fe.

“Sea la que sea, que tengan confianza en los investigadores, que están ahí, luchando para que todas las enfermedades complejas tengan una solución a largo, mediano o corto plazo”.

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BBC Mundo

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